Saludos!

Bienvenidos a mi blog de literatura. Todos los personajes de los respectivos fanfics pertenecen a sus respectivos autores y yo solo los tomo prestados, a excepción de los originales creados por mi. Espero disfruten leyéndolo tanto como yo lo estoy haciendo cuando lo escribo. Por favor, no se olviden de comentar las entradas! Gracias!
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domingo, 17 de abril de 2011

Capítulo 21: El juego II

Warning: No recomendado para menores de 16


“Me encantará jugar con vosotros”


La beso, mis manos tocan su cuerpo sin tapujos. ¡Nunca me había fijado en lo pequeños que son sus pechos! ¡Son tan suaves, mi señora! Veo tus mejillas enrojecidas y sonrío malicioso.

“Parece que hoy se va a convertir en toda una mujer”

Me miras, enfadada. Buscas las palabras adecuadas pero a penas puedes pensar con claridad. ¡Y eso que aún no hemos servido el plato principal!

Tus gemidos se ahogan en mis labios, no te doy tregua para respirar, noto tu piel erizarse y su espalda se arquea. ¿Ha disfrutado de su primer orgasmo, mi señora?
Sebastián se levanta, lo noto aunque no estoy pendiente de él, me mira y se relame los labios, sus ojos brillan con fuerza ¡Me gustaría saber que es lo que está pensando ese maldito demonio!


“Sabe dulce, señorita Grace”

Te sonrojas, Sebastián se aleja de ti y me coge la barbilla obligando a mirarle. ¡Morboso demonio, bien podría irse al infierno!

“Pruébelo, Mayordomo, es un sabor exquisito y exótico”

Sin darme tiempo a reaccionar, acerca su rostro al mío y me muerde los labios, besándome sin pudor y con cierto atrevimiento. ¡Es excitante! ¡Qué situación tan extraña! ¿Verdad, mi señora? Intenta levantarse pero el mayordomo de cabello oscuro me suelta y la detiene.

“No haremos nada que la desagrade”

Me mira y sonríe pervertido, es una clara señal. Me muevo hasta quedar entre sus suaves y delicadas piernas, debo admitirlo, estoy impaciente por hundirme en usted y hacerle gritar mi nombre.

La ropa se vuelve innecesaria, sus ojos se abren asustados al ver cómo me la quito con desesperación. ¡Es el morbo de la situación, entiéndalo mi señora!

“No tenga miedo, joven ama, sabe que nunca haría nada que la dañase…”

Pese a la excitación que recorre mi cuerpo, mi voz permanece impasible al igual que mi rostro. Su voz tiembla por un momento mientras observa mi palpitante miembro acomodarse. Me olvido completamente de Sebastián, él sólo mira desde el otro lado de la cama.

“Lo…lo sé pero…”

Su voz quebrada es tan bella, joven ama. Mi boca se tuerce en una sonrisa perversa, mi miembro se frota contra su intimidad.

“¿Acaso no confía en mi?”

Tus ojos se cierran y tu boca suelta un prófugo gemido, estás maldiciéndome por dentro, lo sé, joven ama… pero eso lo hace más divertido.

“Si…si confío…”

Eso es suficiente, no quiero continuar escuchando sus palabras, tomo sus piernas entre mis manos y las abro, usted se sonroja. La observo tan indefensa frente a mi, estoy hambriento de usted, deseo poseer su cuerpo como poseo su alma.

“Entonces cállese, joven ama… Vamos a empezar”



miércoles, 23 de marzo de 2011

Capitulo 20: El juego (I)

(WARNING: No recomendado para menores de 16 años)


Como todas las noches, la ventana permanece abierta, cuándo él venga la cerrará como siempre. Será la señal que me indique que ha llegado.
Hoy estoy desvelada, hiperactiva. Oigo pasos en el pasillo, la puerta se abre lentamente y veo borrosa la luz del calendabro. Se acerca a la cabecera de la cama y veo su creciente sonrisa.

“Te has retrasado”

Oigo mi voz con cierto retardo y retumba en mis tímpanos. Deja el calendabro sobre la mesilla de noche.

“Discúlpeme, señorita, tuve que encargarme de algo antes de poder venir”

Me levanto y murmuro palabras in entendibles, frunzo el ceño. Hoy no ha sido mi mejor día y por lo que pronostico la noche tampoco va a ir mejor.

“Entiendo”

No, no lo entiendo, pero te da igual eso ¿Verdad? No quieres saberlo, después de todo yo soy la “otra”, no soy tu ama.

“Déjeme enmendar mi falta, señorita Grace”

Por un momento me he perdido en mis pensamientos, tus labios me hacen despertar y precipitarme de golpe a la realidad. Me besas el cuello con lentitud y un escalofrío recorre mi espina dorsal, noto mis mejillas arder. Toco tus cabellos y aprieto un poco tu cabeza hacia atrás, intentando apartarte. Noto tus dientes clavarse en mi piel y tu lengua recoger mi sangre. Yo suspiro.

“Se-Sebastián… apártate”

No haces caso, sigues con lo que se supone que estés haciendo, tus guantes caen al suelo y tus manos apartan mi cabello, suelto y despeinado. Tus dedos rozan mi nuca, están fríos. Un escalofrío recorre mi espalda y mis labios se entreabren, al igual que mis ojos.

“Realmente no le desagrada, ¿No es cierto?”

Murmuras contra mi oído, tu voz suena burlesca, tus osadas manos acarician mi cuerpo por encima de la tela del camisón. Mis mejillas se sonrojan, tus manos se mueven, su roce es placentero, no puedo negarlo.

“No…”

Miento, tú lo sabes y yo lo sé, pero me sigues el juego. Me giras el rostro y tus ojos rojos se concentran en los míos. Tu sonrisa se ensancha. Me siento como una muñeca en tus manos, quedas sobre mí y la cabeza se me hunde en la almohada.

“Se ve tan inocente. Esa inocencia que no posee es tan excitante, señorita Grace…”

Le miro confusa, se agacha y muerde mis labios. Realmente no sé qué debo hacer ni que debo decir. Me quedo estática y pareces frustrarte. Buscas a tientas el final del camisón y lo elevas rozando las yemas de tus dedos contra mi piel.

“No se quede como una muñeca, siendo de carne y hueso es más divertido”

Retiras la molesta tela y me observas, pareces enorme desde mi perspectiva, tus manos vuelven a mi piel, acarician mi estómago y suben donde la piel se torna más sensible y rosada, aprietas, sintiéndolo. Me pellizcas. Yo abro los ojos y tú vuelves a mis labios, no puedo hablar. No me dejas.

Oigo un ruido y la puerta se abre pero tú… no te inmutas y sigues. Bajas por mi mandíbula con tus labios y tu lengua.

“Seba-Sebastián”

Sonríes y recorres mi figura con tus manos, hace calor. Hace mucho calor. De pronto la luz se torna más y más suave hasta que un soplido acaba con su vida y le veo. Te veo Noah y me avergüenzo de la situación en la que me encuentro pero tú, Noah, pareces tomarlo como un desafío por parte de Sebastián. ¿Qué es lo que se te pasa por la mente?

“Jugando de ésta manera y no me avisáis… ¡Qué desconsiderados!”

Sebastián solo te mira y vuelven a saltar chispas, quiero decir algo, terminar la situación pero el mayordomo ajeno a tocado algo demasiado sensible y me hace gritar. Noah, ríes divertido y te acercas, rozando mis labios con los tuyos, besándome.

“Aún puedes unirte al juego…”